Texto 2401 – LA SINGULAR PRÁCTICA DE LA ALEGRÍA

sonrisa

En varias oportunidades, he visto personas menospreciando o dudando de las diferentes prácticas para el cultivo interior. Pareciera que seguir sufriendo, actuando su papel de víctimas, es la mejor opción para ellos. No logran ver que inconscientemente prefieren seguir en esta condición, porque su miedo, disfrazado de juicios y prejuicios, les impide experimentar casi totalmente algo mejor.

A veces, pareciera que “estar a la moda” significa sufrir “actuando como resentido social” o “viviendo en la depre”, y si has logrado liberarte de tu sufrimiento puedes ser visto como un “iluso”. La misma ignorancia inherente a nuestra condición humana, nos hace creer que podemos encontrar la serenidad en lo efímero y vanal o nos hace creer que nunca podremos encontrarla.

Nuestros pensamientos y acciones ignorantes son tan habituales, que se convierten en nuestra “condición normal” desde nuestro punto de vista.  No imaginamos que necesitemos liberarnos de esta condición o que tengamos la posibilidad de hacerlo, porque no sabemos que nuestra “condición natural” es búdica, libre, serena.

Sin embargo, cualquier persona tiene el potencial de liberarse o de descubrir su naturaleza búdica si cultiva su mente. En pocas palabras, esto significa deshacerse de hábitos de pensamiento que nos hacen sufrir, y cultivar las virtudes en toda ocasión posible, mediante cualquier tipo de práctica: meditación, oración, recitación de mantras, etc. Pero lo más importante de esta práctica es que requiere un esfuerzo constante y que debe llenarte de alegría.

De nada sirven las palabras sabias si no se actúa de acuerdo con ellas. De nada sirve esperar resultados inmediatos. De nada sirve empezar una práctica para luego abandonarla. Tampoco sirve que te esfuerces si este esfuerzo no te brinda alegría. De hecho, si tu práctica, sea cual sea, no te proporciona alegría, entonces no estás practicando apropiadamente. Los monjes budistas tibetanos no tienen esa sonrisa genuina y espontánea porque la compraron en una tienda on-line y se las llevaron a sus templos y casas. Han cultivado su mente desde niños, día tras día.

El Maestro Deng Ming-Dao dice al respecto: “En todo este asunto de la espiritualidad, solo existe una verdad muy sencilla. Tiene que gustarte. Tiene que hacerte feliz. Es lamentable que la compulsión, la infelicidad, la amargura, la culpa y el miedo vengan envueltas con la espiritualidad. ¿Por qué no podemos hacer las cosas solo por la alegría de hacerlas? Cuando te sientes a meditar, una sonrisa debe venir a tus labios y la alegría debe permear tu cuerpo. Cuando vas a un lugar sagrado a dar gracias y celebrar, no debes hacerlo solo porque corresponde en ese día o por el hábito del ritual, sino porque sabes que esta es la mejor forma de adorar a tus dioses y de expresar lo maravilloso de estar en la Tierra.”

Bodhisattva Rubí Saki Sho / Linaje de Taisen  Deshimaru

 

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