Texto 2413 – KARMA GENEROSO

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El maestro Pubyayashas le explicó al Bodhisattva Ashvagosha que este había sido un rey que amaba mucho a su pueblo en un pasado remoto. Y, como todos en su reino vivían con muy escasas ropas, él hizo el voto de convertirse en un gusano de seda para poder producir la seda necesaria para poder vestirlos a todos. Y así logró vestirlos hermosamente a todos. Y también le explicó que en esa misma vida fue conocido por su imponente voz que semejaba el relincho de un caballo y que él usaba para ayudar a despertar a todos los hombres a la Mente-Buda. En muchísimos casos los maestros de la transmisión podían “ver” partes de la vida pasada de sus discípulos. La práctica meditativa les ayudaba a desarrollar habilidades psíquicas. Con estas visiones alcanzaban a ver el origen de su Karma actual.

Hace casi un año (agosto – 2016) en la ciudad de Caracas, tuve el honor de poder ordenar junto con el monje zen Juan Carlos Neme a un grupo de personas interesadas en recibir los preceptos del Buda.  Previo a la ordenación, una seguidora del Dharma y practicante de varios años de zazen, ofreció su casa a ese mismo grupo para que se reunieran a coser sus rakusús. La monja zen Itala Soto y la Bodhisattva Jeraldine Batman organizaron el trabajo de la costura y lo supervisaron de manera impecable. Gracias a la bondad de Paulina Adrianza que facilitó el espacio y que destacó como una extraordinaria anfitriona, los interesados en ordenarse cosieron gran parte de sus rakusus durante dos días de trabajo. Estos fueron terminados posteriormente en la ciudad de Maracaibo.

Paulina es un ejemplo de un Karma pasado que se manifestó en el presente (originado en otra vida) para cumplir con una aspiración o voto espiritual que ella misma había decidido cumplir. Muy pocas veces leo el Karma de las personas sin su previo consentimiento. Pero les hablaré de su Karma particular. En la época de la construcción de los ferrocarriles en los Estados Unidos en los que había mucha mano de obra traída de China, ella fue una niña hija de inmigrantes chinos. Para el momento de este relato tenía unos cinco o seis años. Ella estaba jugando cerca de dos obreros chinos que hablaban de su deseo de tener cerca de ellos a algún monje religioso de su país que pudiera hablarles del Dharma para animar sus espíritus pues su vida en esas tierras extranjeras era muy dura. Ese corto incidente pasó, pero esa niña que fue un ancestro de Paulina (por lo tanto una encarnación anterior suya) grabó en su mente esa conversación que unos doscientos años más tarde la llevo a tomar la decisión de a “ayudar” a un grupo de seguidores del Dharma (los nombrados) que deseaban coser sus hábitos de ordenación prestándoles su espacio, su casa…su templo. Su Mente encarnó el deseo de “servir” al necesitado. Paulina nos prestó su casa para hacer posible la ordenación de 2016. Recibir los  preceptos ni siquiera fue su meta personal. Cumplió con su deseo ancestral de servir a otros. Todos debemos estarle muy agradecidos por este hermoso gesto de todo corazón. Ella fue la manifestación del Dharma que necesitábamos justo en ese momento. Vaya a ella nuestra gratitud, nuestro respeto y nuestras bendiciones. (Gassho).

Sensei Paul Quintero / Monje zen

Nota: Paulina Adrianza está a la izquierda de primera en la fotografía.

Nota: Por favor lean el texto El Embudo (68 en Muellezen) para entender mejor lo de vidas anteriores.

 

 

 

 

 

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